Quien viaja en el Tren de Sóller recuerda un instante por encima de todos los demás: el momento en que el convoy se eleva sobre un viaducto de cinco arcos de piedra, suspendido sobre un torrente, justo antes de que el valle de Sóller aparezca entre los naranjos. Ese es el Viaducte dels Cinc Ponts, una de las obras más bellas de nuestra línea y, probablemente, la imagen más fotografiada de todo el recorrido.
En este artículo te contamos qué es, su curiosa historia y cómo vivirlo en todo su esplendor a bordo del Tren de Sóller.
Un poco de historia (y una curiosidad poco conocida)
El viaducto se construyó en 1912, como parte del trazado original del Ferrocarril de Sóller. La línea nació con un doble objetivo: sacar la naranja y el limón del valle hacia los mercados de Palma, y conectar Sóller con el resto de la isla sin tener que cruzar la Serra de Tramuntana por carretera. Hasta entonces, el valle quedaba aislado por la montaña; el tren, que atraviesa la sierra por un largo túnel, acabó con ese aislamiento. En apenas 27 kilómetros, salva 13 túneles, varios puentes y un desnivel de casi 200 metros: toda una hazaña de ingeniería para su época.
Su nombre, "Cinc Ponts" (cinco puentes), viene de sus cinco arcos curvados de mampostería, que salvan el torrente y le dan esa silueta tan reconocible.
Más de un siglo después, el viaducto sigue en servicio. De hecho, en 2018 se reforzó su estructura de una forma tan espectacular como su propia imagen: como ningún camión grande podía acceder a la zona, el hormigón se trasladó con helicóptero, vertiendo unas 140 toneladas de material para garantizar su seguridad. Una muestra de hasta qué punto cuidamos cada pieza de esta línea centenaria.
Cómo verlo desde el tren (vistas desde arriba)
La forma de conocer el viaducto es cruzándolo a bordo del Tren de Sóller. Es uno de los grandes momentos del viaje y no necesitas hacer nada especial para vivirlo.
La experiencia: tras atravesar la sierra, el tren describe la curva sobre los cinco arcos justo antes de entrar en un túnel y descender hacia el valle. Es el instante en que se abre el paisaje de Sóller.
Consejo de viaje: al salir de Palma, intenta sentarte en el lado izquierdo del vagón. Es desde donde se obtienen las mejores panorámicas del valle, las montañas de la Tramuntana y del propio viaducto.
Qué más verás en el trayecto Palma–Sóller
El viaducto es el gran protagonista, pero el viaje entero es un espectáculo. Estos son los momentos que no debes perderte:
La salida desde Palma: el tren parte de la histórica estación modernista junto a la Plaça d'Espanya. Subir a sus vagones de madera lacada, con ventanas de guillotina y asientos de cuero, ya es viajar en el tiempo.
El Túnel Major: tras cruzar la llanura y la parada de Bunyola, el tren se adentra en el túnel más largo de la línea, de casi 2,9 kilómetros, excavado durante tres años en la Serra de Tamontana. Al salir, el paisaje cambia por completo.
El Mirador des Pujol d'en Banya: en algunos servicios panorámicos, el tren hace una parada de unos diez minutos en este mirador, donde puedes bajar al andén y fotografiar el valle de Sóller a tus pies. Pregunta en la taquilla de Palma si tu tren la incluye.
La llegada a Sóller: entre huertos de naranjos y olivos centenarios, el tren llega a la preciosa estación de Sóller, donde puedes visitar gratis dos exposiciones: cerámicas de Picasso y obra de Miró. Desde allí, el histórico tranvía te lleva hasta el Port de Sóller.
Consejos para tu visita
Mejor luz: el amanecer y las primeras horas de la tarde regalan las mejores fotografías del valle y de los arcos.
Llega con tiempo: se recomienda estar en la estación de Palma unos 30 minutos antes de la salida.
En resumen
El Viaducte dels Cinc Ponts es mucho más que un puente: es el corazón del trazado del Tren de Sóller y uno de los rincones con más encanto del valle. Vívelo a bordo de un tren de madera de más de cien años, en el momento más fotografiado de todo el trayecto entre Palma y Sóller.
