Sóller es uno de los destinos imprescindibles de Mallorca: un pueblo de arquitectura modernista escondido en un valle de naranjos, rodeado por las montañas de la Serra de Tramuntana y a un paso del mar. Pero antes de disfrutarlo, surge la pregunta clave que se hace todo el mundo: ¿cómo llego hasta allí?
Desde Palma tienes tres formas de hacerlo: en coche, en autobús o en tren. Las tres te llevan al mismo sitio, pero la experiencia, el coste y la comodidad son muy distintos en cada caso. Vamos a analizarlas una por una, con total honestidad y sin venderte humo, para que elijas la opción que mejor encaje con tu viaje.
En coche: la opción más rápida... hasta que llegas
El coche es, sobre el papel, la forma más rápida de llegar a Sóller. Desde Palma se tarda alrededor de 30 minutos a través del túnel de la carretera Ma-11, que además es gratuito desde 2017 (durante años tuvo uno de los peajes más caros de España, pero ya no se paga nada). La otra ruta, el antiguo Coll de Sóller, es una preciosa carretera de montaña llena de curvas cerradas, pero te llevará bastante más tiempo y no es apta para todo el mundo.
El problema del coche no está en la carretera, sino en lo que ocurre al llegar. En temporada alta, Sóller y su puerto sufren atascos considerables y, sobre todo, una notable falta de aparcamiento. Encontrar sitio en el centro del pueblo puede convertirse en una odisea, buena parte de las plazas son de pago y muchas veces acabas aparcando lejos y caminando. Todo el tiempo que ganas en la carretera lo puedes perder dando vueltas para aparcar.
¿Y si alquilo un coche solo para esto?
Aquí hay un detalle que muchos turistas pasan por alto. Si estás pasando unos días en Palma, lo más probable es que no tengas coche: la ciudad se disfruta perfectamente a pie y en transporte público, y alquilar un vehículo solo no compensa.
El problema es que alquilar un coche únicamente para la excursión a Sóller dispara el gasto del día. No es solo el precio del alquiler: hay que sumarle el seguro, la gasolina y el aparcamiento al llegar. Para una sola escapada de un día, el coste se eleva bastante y rara vez sale a cuenta, sobre todo si lo comparas con lo que cuesta un billete de tren o de autobús. A eso se añade el factor estrés: conducir por carreteras de montaña que no conoces, en una zona con mucho tráfico turístico, no es precisamente la idea de "vacaciones relajadas".
En autobús: económico, pero con varias pegas
La línea de autobús que conecta Palma con Sóller es la opción más barata, y para quien busca ahorrar al máximo puede tener sentido. Pero conviene conocer sus desventajas antes de decidirte, porque son varias:
Es más lento que el coche. Entre las paradas del recorrido y el tráfico, el trayecto suele rondar los 35-45 minutos, más que conducir directamente.
Sufre los mismos atascos. El autobús circula por la misma carretera que los coches, así que en temporada alta queda igual de atrapado en las retenciones.
Dependes de los horarios. No sales cuando quieres, sino cuando toca. Tienes que planificar la ida y la vuelta con cuidado para no quedarte sin último autobús, lo que resta libertad a tu día.
En verano puede ir lleno. En los meses de más afluencia es fácil que el autobús vaya cargado, y no es raro tener que hacer parte del trayecto de pie, algo especialmente incómodo si viajas con maletas, con niños o con calor.
Y, sobre todo, no te ofrece nada más que el trayecto. El autobús atraviesa el túnel por la carretera: ni vistas, ni paisaje, ni experiencia. Es, simplemente, un medio para desplazarte de un punto A a un punto B.
En tren: no es transporte, es la experiencia
Y aquí está la diferencia que lo cambia todo. El Tren de Sóller no compite por ser el más rápido —tarda alrededor de una hora— ni por ser el más barato. Juega en otra categoría completamente distinta: la del recuerdo.
Subir a uno de sus vagones de madera de 1912, con sus ventanas de guillotina y sus asientos de cuero, ya es viajar en el tiempo. A partir de ahí, el trayecto es un espectáculo continuo: el tren atraviesa los 13 túneles de la Serra de Tramuntana, cruza el impresionante Viaducte dels Cinc Ponts suspendido sobre el torrente, serpentea entre montañas y, de repente, ve cómo se abre ante ti el valle de Sóller entre naranjos y olivos centenarios. No es un trayecto: es una de las mejores cosas que harás en todo tu viaje a Mallorca.
Con el tren, además, te ahorras de un plumazo los dos grandes dolores de cabeza del coche: no tienes que conducir y no tienes que buscar aparcamiento. Y al llegar a Sóller, el histórico tranvía de madera te lleva hasta el Port de Sóller sin que tengas que volver a preocuparte de nada. El camino deja de ser un trámite y se convierte en el plan en sí mismo.
Entonces, ¿qué opción te conviene?
No hay una respuesta única: depende del tipo de viaje que estés haciendo. Esta es nuestra recomendación honesta para cada caso:
El coche tiene sentido si ya dispones de uno o estas dispuesto a alquilar uno, necesitas máxima flexibilidad de horarios o quieres encadenar Sóller con otros pueblos alejados en el mismo día. Eso sí, asumiendo la lotería del aparcamiento al llegar.
El autobús es razonable si tu prioridad absoluta es gastar lo mínimo y no te importa ir más lento y depender de los horarios
El tren es para quien ha venido a disfrutar. Y aquí va nuestra recomendación más sincera: si estás pasando dos o tres días en Palma y quieres hacer una escapada, el tren es, sin discusión, la mejor idea. Lo más probable es que no tengas coche (ni ganas de conducir en vacaciones), que no conozcas la zona y que lo último que quieras sea pelearte con atascos, aparcamientos o el coste de un alquiler. El tren resuelve todo eso de una sola vez y, de paso, convierte un simple desplazamiento en una de las experiencias más memorables de tus vacaciones.
En resumen
Para llegar a Sóller desde Palma hay tres caminos. El coche es el más rápido, pero el aparcamiento puede arruinarte la llegada y, si tienes que alquilarlo solo para esto, el gasto se dispara. El autobús es el más barato, pero también el más lento, el menos flexible y el que menos te ofrece. Y el tren, aunque sea el que más tiempo invierte, es el único que transforma el viaje en parte de las vacaciones.
Si has venido a Mallorca a disfrutar y a llevarte buenos recuerdos, la respuesta está bastante clara.
